HECTOR MANUEL IRASTORZA
Nacio en el año 1952
Secuestrado y desaparecido durante
servicio militar en Puerto Deseado, Santa cruz, el 10 de febrero de 1977.
Introducción a su memoria
Héctor se recibió de médico veterinario en La Plata y, a los 25 años, se incorporó al Ejército para cumplir con su servicio militar prorrogado. El 20 de enero de 1976 lo destinaron al Escuadrón de Caballería Blindada 9, ubicado en Puerto Deseado, Santa Cruz donde sucedería un destino improvisto.
Durante su servicio tuvo dos licencias largas que pasó en casa de los
padres, en La Plata. El 24 de enero de 1977, cumplido el tiempo de permiso,
retornó a Puerto Deseado. Tres días antes de su partida, el edificio donde habitaba
con su familia había sido allanado por un grupo de quince personas armadas.
Revisaron todos los departamentos, el de IRASTORZA también, y se retiraron, sin
detenidos ni botín, en cinco automóviles.
El 26 de febrero de 1977 los padres de Héctor Manuel viajaron a Puerto
Deseado para visitar al hijo, seguros de regresar con él ya de baja. Para su
asombro, el jefe del Escuadrón, mayor Juan José VARGAS, les comunicó que el 10
de febrero el soldado IRASTORZA había sido enviado por él mismo en comisión al
Comando de la Brigada de Infantería IX, en Comodoro Rivadavia. Como no regresó
el 14 de febrero, como correspondía, le iniciaron actas por deserción. El
matrimonio discutió con el jefe VARGAS; era absurdo creer que un muchacho
recibido de veterinario y con un futuro claro desertara pocos días antes de la
baja, pero el militar mantuvo, con toda cordialidad, su punto de vista incriminándolo
falsamente como un desertor.
Naturalmente, los padres no se conformaron con esas explicaciones tan
burdas y permanecieron en Puerto Deseado para investigar lo sucedido.
Averiguaron que el 10 de febrero a las 08:30hs de la mañana su hijo había
tomado el ómnibus con destino Comodoro Rivadavia, conducido por un señor
ZAPATA. Hasta el momento del embarque Héctor Manuel estuvo acompañado por un
cabo enfermero de apellido MONTENEGRO. Eso fue todo. La explicación militar de
"deserción", falsa a todas luces, acompañó durante meses todos los
pedidos de información. El habeas corpus presentado en el Juzgado Federal N° 2,
3, de La Plata fue rechazado.
Años después, mientras la madre de Héctor participaba de una "marcha
de la resistencia" con la foto del hijo sobre su pecho, se le acercó una
joven que había estado detenida en "La Cacha" (este centro
clandestino de detención estaba ubicado en Lisandro Olmos, La Plata, y dependía
del jefe del Regimiento de Infantería Mecanizada 7 en ese entonces).
Por relato de esa joven ex detenida la señora IRASTORZA se enteró de que
su hijo no llegó jamás a Comodoro Rivadavia porque lo desembarcaron antes, en
alguna parte de la ruta. Lo tuvieron inicialmente detenido en un lugar que la
joven no recordaba y después lo llevaron a "La Cacha", donde ella lo
conoció. La muchacha recordó también los nombres de otros conscriptos: Carlos
Alberto WEBER y Alejandro GARCIA MARTEGANI, entre muchos otros detenidos,
hombres, mujeres -algunas embarazadas- y niños pequeños.
Poco después de ese encuentro doloroso y esclarecedor, la señora IRASTORZA
recibió una carta escrita desde Suiza por una ex detenida liberada que, entre
otras cosas, afirmaba:
‘‘Sí señora, yo estuve con Héctor,
le decían “El Pesca”; nuestros 'colchones' en el piso estaban bastante cerca y
pudimos charlar bastante.’’
"Así supe que él estaba haciendo el servicio militar en el Sur
cuando lo detuvieron y luego lo llevaron a La Cacha, donde estuvo en los meses
de marzo-abril de 1977, hasta que un día trasladaron a todos los conscriptos
juntos a otro lugar, nunca supe dónde, y, desde ese momento no tuvimos más
noticias de ellos [...]
"Me pregunto por qué salí de ese infierno, no sé por qué unos sí y
otros no, mi hermano por ejemplo, que continúa desaparecido [...] Héctor
Manuel IRASTORZA también."
Por Santiago Castillo
Los militares lo desaparecieron cuando cumplía con el Servicio
Militar Obligatorio en la Patagonia. Cuatro décadas después, nadie parece
recordarlo en el lugar de su secuestro.
Héctor Irastorza desapareció en Puerto Deseado. Aunque le
faltaban pocos días para terminar la colimba, los militares quisieron instalar
la idea de que había desertado. Tiempo después, testigos aseguraron haberlo
visto en un centro clandestino de detención. Desapareció en Puerto Deseado,
pero nadie parece saberlo o recordarlo. A diferencia de Andrés Armendáriz, el
militante deseadense desaparecido en Capital Federal, él no tiene ninguna placa
en la ciudad santacruceña que lleve su nombre, ni ninguna calle, ni siquiera
páginas en el diario o menciones en los actos del 24 de marzo. Casi cuarenta
años después, su nombre también sigue desaparecido en Puerto Deseado.
Héctor Manuel Irastorza estaba
cumpliendo con el Servicio Militar Obligatorio. Se había recibido de
veterinario en la UNLP y había militado en la Juventud Universitaria Peronista.
Al terminar la carrera, en enero de 1976 se presentó en el Ejército -había
conseguido una prórroga por estudio- y lo destinaron al Escuadrón de Caballería
Blindado Nº 9, en Puerto Deseado, Santa Cruz. Las dos licencias que tuvo
durante su servicio las aprovechó para volver a La Plata a visitar a sus
padres, Manuel Irastorza y Huri Qüesta.
El ex capitán del Ejército
Argentino José Luis D’Andrea Mohr cuenta la historia de Irastorza —y las de
otros 128 soldados que también fueron secuestrados y desaparecidos mientras
prestaban servicio militar durante la última dictadura— en su libro El escuadrón perdido. “El 26
de febrero de 1977 los padres de Héctor Manuel viajaron a Puerto Deseado para
visitar al hijo, seguros de regresar con él ya de baja. Para su asombro, el
jefe del Escuadrón, mayor Juan José Vargas, les comunicó que el 10 de febrero
el soldado Irastorza había sido enviado por él mismo en comisión al Comando de
la Brigada de Infantería IX, en Comodoro Rivadavia. Como no regresó el 14 de
febrero, como correspondía, le iniciaron actuaciones por deserción”, detalla el
militar que contribuyó con múltiples causas en contra de represores.
Habían pasado dieciséis días del
hecho cuando Manuel y Huri hablaron con Vargas. “Lo primero que nos dijo fue
que habría una mujercita entre medio”, recordó en el juicio la madre de
Irastorza. La pareja inmediatamente echó por tierra esa suposición. No tenía
mucho sentido que un joven con un título universitario y a pocos días de
cumplir con el servicio desertara. Por eso se quedaron unos días más en Deseado
para investigar qué había pasado con su hijo.
“Averiguaron que el 10 de febrero a las ocho y
media de la mañana su hijo había tomado el ómnibus con destino Comodoro
Rivadavia, conducido por un señor Zapata. Hasta el momento del embarque Héctor
Manuel estuvo acompañado por un cabo enfermero de apellido Montenegro”, dice El escuadrón perdido. Según
la declaración de la madre del soldado en el Juicio por la Verdad que investigó
su desaparición, Irastorza fue bajado del colectivo que iba a Comodoro por
personal militar en Caleta Olivia.
Años más tarde, Patricia Pérez
Catán, una mujer que había estado secuestrada en el centro clandestino de
detención “La Cacha”, le escribió una carta a Huri Qüesta: “Sí, señora, yo
estuve con Héctor, que le decían ‘el Pesca’. Nuestros colchones eran el piso,
estaban bastante cerca y pudimos charlar bastante. Así supe que él estaba
haciendo el Servicio Militar en el sur cuando lo detuvieron y luego lo llevaron
a La Cacha, donde estuvo en los meses de marzo-abril de 1977, hasta que un día
trasladaron a todos los conscriptos juntos a otro lugar, nunca supe dónde, y
desde ese momento no tuvimos más noticias de ellos”.
El verdugo.
“Yani’ Vargas era un hombre muy
sociable en Puerto Deseado. Participaba de cenas y almuerzos de gente
caracterizada. Hoy por hoy, por ahí aparece cuando ves fotos viejas en
Facebook”, dice Osvaldo Bidabehere sobre el militar que mandó a Irastorza a
Comodoro. Osvaldo estuvo cuatro años preso en la cárcel de máxima seguridad de
Sierra Chica. Oriundo de Deseado, se había ido a estudiar ingeniería a Bahía
Blanca. Ahí lo detuvieron en 1975, cuando denunciaba un futuro golpe de estado
junto a sus compañeros del Partido Comunista Revolucionario.
—Cuando volví a Puerto Deseado, me largaron con un sistema de libertad
condicional en el que yo quedaba bajo el mando del ejército. La primera vez que
nos vimos, le dije a Vargas algo que lo enardeció bastante. Él me empezó a
hablar de la subversión y yo le dije que los únicos subversivos eran ellos, que
habían subvertido el orden constitucional, habían derrocado a un gobierno e
implantado el terror.
—¿Y él qué contestó?
—Se enfureció mucho, me dijo que me iba a hacer desaparecer, que me iba a
pasear por todo el país, que él podía hacer lo que quisiera conmigo. Y yo le
dije que sí, que era cierto. Pero que todo ese verso de la lucha contra la
subversión no era para mí.
—¿Cómo supervisaba tu libertad condicional?
—Él no necesitaba custodiarme, porque Deseado mismo me custodiaba. A mí me
pasaron cosas muy duras, como caminar por una vereda y que la gente cruce para
la otra. Yo nací acá, a una cuadra. No maté, no violé, no robé un banco. Y
hasta el día de hoy tengo que dar muchas explicaciones, después de muchos años.
Otro deseadense que conoció de cerca a Vargas fue Eduardo Peralta. Cuando los
militares tomaron el poder por la fuerza en 1976, él tenía 23 años y era
director del único medio de comunicación local, el semanario El Orden.
“Teníamos contacto directo con él. Se vino a presentar y nos dijo que no había
que criticar tanto ni buscar nada. En su momento las personas mayores que
estaban en Deseado, algunos de la Cámara de Comercio y algunos amigos que
teníamos, por los artículos que escribíamos nos empezaron a decir ‘No escriban
más, porque van a tener problemas graves, principalmente de ir presos y nunca
más volver’”, recuerda.
El 29 de septiembre de 2004, el coronel retirado Juan José Vargas se negó a
declarar en el juicio por la desaparición de Irastorza. El militar dispuso de
un numeroso cuerpo de abogados que presentó dos escritos para impedir su
declaración. De su carrera en las Fuerzas Armadas se sabe que en noviembre de
1979, después de haber cumplido funciones en Puerto Deseado, fue edecán
presidencial de Jorge Rafael Videla.
Han pasado más de 44 años de aquel día en que el soldado y veterinario que
había enseñado a leer y escribir a siete compañeros de cuartel fue bajado de un
colectivo de larga distancia. Fue secuestrado por los militares y fue olvidado
por los civiles. Por eso, Héctor Manuel Irastorza fue dos veces desaparecido.
Por Santiago Castillo
Fuente: https://www.losaparecidos.com/hector-manuel-irastorza/



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